Mi Día Judío

Berajot · Encuentros y momentos

¿Qué berajá se dice por un buen aroma?

Un buen aroma no se recibe callado: pide una berajá —bendición— que cambia según de dónde venga el perfume, y reconoce que el placer del olfato lo disfruta, dice la tradición, más el alma que el cuerpo.

El sentido del alma

De los cinco sentidos, el olfato ocupa un lugar aparte. La tradición judía enseña que es el sentido que el alma disfruta más que el cuerpo: no alimenta, no llena, no se toca —solo deleita. Por eso el buen aroma, que parece un placer menor, merece su propia bendición.

Una berajá según el origen

El Talmud, en Berajot 43b, enseña que la bendición no es una sola: cambia según de dónde nace el aroma. No es lo mismo el perfume de un árbol o un arbusto, que el de las hierbas, que el de una fruta aromática, que el de un aceite perfumado. La tradición distingue cada origen con su propia fórmula, porque bendecir con precisión es una manera de mirar el mundo con atención.

Qué hacer

La próxima vez que pases junto a un jazmín, abras un frasco de especias o acerques la nariz a una fruta madura, detente un segundo antes de olerla. Ese segundo es el espacio de la berajá. Si aún no sabes qué fórmula corresponde a cada origen, empieza por lo simple: reconoce que el aroma es un regalo del Eterno, y con el tiempo aprende la bendición exacta para árboles, hierbas, frutas y aceites.

Fuente: Talmud, Berajot 43b.

Qué hacer hoyAntes de oler un perfume natural, detente y bendice según su origen: árbol, hierba, fruta o aceite.

Barkai vive de esa misma atención: te avisa, según tu clima y tu lugar, el momento de cada berajá del día para que ninguna pase de largo.

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