Berajot · Encuentros y momentos
¿Qué berajá se dice al ver a un rey o autoridad?
Al ver a un monarca o una gran autoridad se dice la berajá que cierra con שנתן מכבודו לבשר ודם, shenatán mikvodó lebasar vadam: que HaShem dio de Su honor a seres de carne y hueso. Reconoce que todo poder es prestado, no propio.
Qué reconoce esta berajá
El poder impresiona, y ante un gobernante uno tiende a olvidar sus límites. La berajá judía hace lo contrario de adular: bendice a HaShem, shenatán mikvodó lebasar vadam, que dio de Su honor a seres de carne y hueso. La palabra clave es dio. La autoridad no le pertenece a quien la ostenta; se la prestaron. Ver a un rey es recordar de dónde baja el honor y a dónde vuelve.
La fuente: Talmud, Berajot 58a
El Talmud, en Berajot 58a, ordena esta berajá junto a la del sabio de Torá: dos formas de grandeza humana, cada una con su bendición. No enseña a despreciar la autoridad —hay un honor real, y hay que reconocerlo— pero lo enmarca: es mikvodó, de Su honor, una chispa del honor del Santo, bendito sea, repartida entre seres mortales.
Qué hacer
Si alguna vez te toca ver de cerca a un jefe de Estado o una gran autoridad, di la berajá que termina en shenatán mikvodó lebasar vadam. Y mientras tanto, guarda la idea: el próximo poder que te imponga —un cargo, una figura pública— míralo con esta lente. Es honor prestado. Eso ya es empezar a rezar la berajá con la vida.
Fuente: Talmud, Berajot 58a.
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