Mi Día Judío

Berajot · Encuentros y momentos

¿Qué berajá se dice en un lugar donde ocurrió un milagro?

Al pasar por un lugar donde viviste un milagro personal se dice la berajá sheasá li nes bamakom hazé, "que hizo un milagro para mí en este lugar". Reconoce que aquello de lo que te salvaste no fue casualidad, y que el lugar guarda memoria.

El lugar que guarda un milagro

El judaísmo tiene memoria de lugares. Cuando pasas por un sitio donde te ocurrió algo de lo que te salvaste —un accidente que no fue, un peligro que se apartó— la tradición enseña decir sheasá li nes bamakom hazé, "que hizo un milagro para mí en este lugar". No es superstición: es negarse a llamar "suerte" a lo que fue cuidado del Eterno.

Lo que enseña el Talmud

La fuente es el Talmud, Berajot 54a, donde se reúnen las bendiciones ante lo extraordinario. Ahí se distingue: por un milagro tuyo, personal, la berajá se dice en primera persona, "para mí"; por los milagros del pueblo judío, esos que nos salvaron a todos, se dice en plural, "para nosotros". La memoria privada y la memoria colectiva, cada una con su forma.

Qué hacer

Si hay un lugar donde te salvaste de algo real, la próxima vez que pases por ahí detente un segundo y di esta berajá en lugar de seguir de largo. Reconocer el milagro es no acostumbrarse a estar vivo. Si no recuerdas la fórmula exacta, di con tus palabras que aquí HaShem te guardó, y aprende la berajá para la próxima vez.

Fuente: Talmud, Berajot 54a.

Qué hacer hoyAl pasar por el lugar de un milagro personal, di la berajá sheasá li nes bamakom hazé.

Que Barkai te ayude a no acostumbrarte tampoco a lo cotidiano, avisándote —según el clima y el lugar— el momento de cada berajá del día.

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