Tehilim · Un Tehilim para el momento
¿Qué Tehilim se dice en un momento de angustia?
En un momento de angustia la tradición pone en tus labios dos Salmos: el Tehilim 130, "desde lo profundo", y el Tehilim 142, el clamor cuando falta el aire. Están para prestarte palabras cuando no las encuentras.
Dos Salmos para lo profundo
El Tehilim 130 abre con מִמַּעֲמַקִּים, Mimaamakim: "desde lo profundo te llamo, Eterno". No niega el pozo: llama desde adentro de él. El Tehilim 142 es el clamor de quien siente que le falta el aire y no le queda a quién acudir. La tradición los reservó para las horas en que uno no sabe qué rezar, porque ellos ya saben decirlo por ti.
Por qué el Salmo cuando faltan las palabras
La angustia enmudece. El regalo de estos Tehilim es que ponen palabras al pedido cuando uno no las encuentra: te dan un texto sostenido por tres mil años de personas que también estuvieron en lo hondo. No te piden fingir que estás bien. Al contrario: te dejan clamar tal como estás, y ese clamar, dice la tradición, ya es un modo de no estar solo/a ante la Shejiná.
Qué hacer
Cuando arrecie la angustia, detente y di el Tehilim 130 despacio, en voz baja si hace falta; luego el 142. No busques sentir algo determinado: solo léelos de verdad, dejando que sean tu voz. Si solo alcanzas para uno, ese basta. El Eterno cuenta el clamor, no su elocuencia.
Fuente: Tehilim 130 ("Mimaamakim") y Tehilim 142.
Y para las noches en que ni el pozo tiene nombre, Kolí, el Tehilim para el momento que estás viviendo, te acerca el Salmo antes de que sepas pedirlo.
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