Zmanim · Shabat y las velas
¿Por qué cambian los horarios de Shabat cada semana?
No existe una hora fija de Shabat. El encendido de velas y la salida de Shabat cuelgan de la puesta del sol de tu ciudad, y esa puesta se corre unos minutos cada día del año. Por eso cada viernes trae su propia hora.
Shabat empieza con el sol, no con el reloj
El día judío no comienza a medianoche: comienza al atardecer. Shabat entra el viernes con la puesta del sol, y por eso el encendido de velas se hace antes de que el sol se oculte, típicamente unos dieciocho minutos antes, para no rozar el límite. La salida de Shabat, el sábado, llega cuando aparecen las primeras estrellas, una vez que el sol ya se puso del todo.
Los dos momentos que enmarcan el día sagrado, entrada y salida, están amarrados al sol real de tu lugar. No a un horario de oficina, sino a lo que hace el cielo sobre tu ciudad esa tarde precisa.
Por qué se corre cada semana
El sol no se pone a la misma hora dos días seguidos. A lo largo del año, el atardecer se adelanta o se atrasa unos minutos por día, según la estación y según qué tan al norte o al sur estés. En pleno verano el viernes puede oscurecer tarde; en invierno, mucho antes. Entre un Shabat y el siguiente ya hay siete días de diferencia acumulada, y por eso la hora de las velas nunca se repite igual.
Estos horarios calculados por el sol se llaman zmanim (los tiempos halájicos del día). No son un dato administrativo: son la traducción, a tu ventana y tu semana, de una regla de la Torá sobre cuándo empieza y termina el descanso.
La fuente: la halajá y el movimiento del sol
La halajá define la entrada y la salida de Shabat por fenómenos del cielo: shkiá, la puesta del sol, y tzet hakojavim, la salida de las estrellas. Como son eventos astronómicos, dependen por completo de tu latitud, tu longitud y la fecha. Dos ciudades a la misma hora de reloj pueden tener Shabat a momentos distintos; la misma ciudad lo tiene distinto cada semana. La regla es fija; la hora que produce, no.
Qué hacer
No busques una hora de Shabat de memoria ni la copies de otra ciudad: sería adivinar. Cada viernes, mira el horario de velas calculado para tu lugar y esa fecha, y enciende antes de la puesta del sol, con ese margen de unos dieciocho minutos que la costumbre nos regaló como cerca protectora. El sábado, espera a la salida de las estrellas para cerrar el día. Que la hora cambie no es un problema a resolver: es Shabat siguiendo la luz que HaShem puso en el cielo, semana a semana.
Fuente: Halajá; el movimiento del sol (shkiá y tzet hakojavim).
Deja que Kimá, el reloj judío, calcule por el sol real de tu lugar la hora exacta de las velas de este viernes, para que no tengas que adivinarla.
Abrir Kimá