Berajot · El cielo y la naturaleza
¿Qué berajá se dice al ver montañas, desiertos o grandes ríos?
Ante los paisajes que asombran —montañas altas, desiertos, grandes ríos— se dice osé maasé bereshit (que hace la obra de la creación), la misma berajá que por el relámpago. Reconoce que la naturaleza mayúscula no es solo bella: devuelve al Creador.
La naturaleza que devuelve al Creador
Hay lugares que dejan sin palabras: una cordillera que tapa el cielo, un desierto sin fin, un río enorme. La tradición judía no deja ese asombro suelto. Le pone berajá: osé maasé bereshit, que hace la obra de la creación. Lo mismo que se dice por el relámpago se dice aquí, porque la montaña y el destello hablan de lo mismo: el mundo sigue siendo hecho, no solo fue hecho.
Así, el paisaje deja de ser postal y se vuelve encuentro. Lo grande que ves te devuelve a Quien lo sostiene.
La fuente: Talmud, Berajot 54a
El Talmud, en Berajot 54a, enseña estas berajot ante los grandes fenómenos de la creación. Montañas, desiertos y grandes ríos entran en la misma categoría del relámpago: aquello ante lo cual el corazón se detiene y reconoce una obra que lo excede.
Qué hacer
La próxima vez que un paisaje te corte el aliento —en un viaje, en un mirador, frente al mar de un río grande—, no lo dejes pasar en silencio. Di osé maasé bereshit. Es un gesto pequeño que ordena el asombro y lo dirige. Baruj HaShem (bendito HaShem) por un mundo que todavía asombra.
Fuente: Talmud, Berajot 54a.
En Barkai (las berajot del día; el clima y el lugar te avisan el momento) el lugar donde estás también bendice: la berajá del asombro te encuentra donde pisas.
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