Zmanim · Los rezos del día
¿Hasta qué hora se reza Shajarit?
Lo ideal es rezar Shajarit con la salida del sol. Los dos límites que importan son el fin de la tercera hora del día para el Shemá y el fin de la cuarta para la amidá, calculados sobre las horas proporcionales de tu lugar.
Lo ideal y los dos límites
Shajarit es la tefilá (oración) de la mañana, y la tradición marca un momento de excelencia: rezar justo con la salida del sol, como hacían los vatikin, los madrugadores piadosos que enlazaban la berajá (bendición) con la primera luz. No todos podemos, y está bien: la Mishná también fija hasta cuándo el rezo sigue en su tiempo.
Son dos límites, no uno. El שמע (el Shemá) se dice hasta el fin de la tercera hora del día. La amidá (la oración de pie, el corazón de Shajarit) se extiende hasta el fin de la cuarta. Pasada esa cuarta hora aún se puede rezar la amidá durante buena parte de la mañana, pero ya no en su tiempo ideal.
Por qué la hora cambia cada día
La clave está en las palabras "hora zmanit": no es la hora del reloj de sesenta minutos, sino una hora proporcional. Se toma la luz del día de tu ciudad, de la salida a la puesta del sol, y se divide en doce partes iguales. Cada una de esas doce partes es una "hora" halájica. En verano, con días largos, esa hora dura más de sesenta minutos; en invierno, menos.
Por eso no existe una hora fija para el límite del Shemá o de la amidá: el sol sale y se pone a un horario distinto cada día del año y en cada lugar de la tierra. La tercera y la cuarta hora zmanit de hoy en tu ciudad no son las de mañana, ni las de otra latitud.
La fuente
El marco viene de la Mishná, en el tratado ברכות (Berajot 4:1), que ordena los tiempos de cada tefilá del día. Ahí quedan fijados los bordes de la mañana: el Shemá hasta el fin de la tercera hora y la amidá hasta el fin de la cuarta. Es una mitzvá con hora, no un ánimo suelto: la tradición le puso bordes precisos, y esos bordes se miden por el sol.
Qué hacer
Si puedes, apunta a rezar temprano, cerca de la salida del sol: ahí está lo ideal. Si la mañana se complica, ten presentes los dos relojes internos del día: el Shemá hasta el fin de la tercera hora, la amidá hasta el fin de la cuarta. Y no te midas por la falla: HaShem cuenta los pasos, no las caídas. Un Shajarit que alcanzaste a medias vale más que el que quedó solo en la intención. Lo que no conviene es adivinar la hora, porque cambia contigo, con tu ciudad y con la estación.
Fuente: Mishná, Berajot 4:1.
Para la hora exacta de hoy en tu ciudad, sin que tengas que calcular la tercera ni la cuarta hora, deja que My Jewish Day te la muestre junto al sidur del día.
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